Es curioso comprender hasta donde está el límite de un despedido. Tienes un blog escribes sobre lo que te apetece, que puede estar en contra de lo que defiende tu empresa o no gustarte, aunque te refieras a ella de pasada, y lo siguiente es oir la frase: "estás despedido". Todo esto lo cuenta Jeremy Blachman, un blogger (cada vez los medios confían más en el punto de vista de la blogosfera para oír sus comentarios), en las páginas del New York Times. Ya cambiarán de opinión las empresas. Los medios tradicionales lo han hecho.
Vía | Micro Persuasion
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